Este es un espacio creado especialmente para ti, donde encontrarás algunas herramientas para tu desarrollo personal, así como estrategias para activar las capacidades para el éxito que posees y deseas desplegar.
Este artículo me parece muy completo, podemos utilizarlo de guía para verificar cuales factores de protección tenemos y cuales debemos desarrollar para ser cada día más resilientes... Saludos...!
Resiliencia: Los 12 hábitos de las personas resilientes
¿Sabes qué es la resiliencia? ¿Quieres aprender a ser más resiliente?
A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja
particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un
sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes
circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos
cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para
continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos
vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir
fortalecidos, apostar por la resiliencia.
Resiliencia: definición y significado
La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua
es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y
sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al concepto
de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que también podemos salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos
en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De
esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de
sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un
paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al
máximo su potencial. Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles.
Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una
manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes
de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a
menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es
posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida
con una sonrisa en los labios.
La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?
La resiliencia no es una cualidad innata,
no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia
genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida.
Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en
alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras
han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos
ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos
y creencias.
De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen,
lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas
o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado
por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de
sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los
diferentes retos de la vida.
¿Qué caracteriza a una persona resiliente?
Las personas que practican la resiliencia:
Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El
autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las
adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su
favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y
habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden
trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus
necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para
conseguirlas.
Son creativas. La persona con
una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el
jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El
resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su
experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.
Confían en sus capacidades. Al
ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas
resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les
caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten
seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la
importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino
que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A
lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos
desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de
esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como
una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben
que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la
manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se
preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?
Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún
sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas
resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en
el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas
personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de
culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota
de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las
experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor
provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su
capacidad para asombrarse ante la vida.
Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las
personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus
potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero
eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es
completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los
aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan
un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas
de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede
ser mejor.
Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las
personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por
lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud
positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros
emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que
les puede sostener en los momentos más difíciles.
No intentan controlar las situaciones. Una
de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer
controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se
nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin
embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas
las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se
sienten cómodos aunque no tengan el control.
Son flexibles ante los cambios. A
pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y
saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente
flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es
necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están
dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse
obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
Son tenaces en sus propósitos. El
hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que
renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su
perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no
luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la
corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación
intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se
proponen.
Afrontan la adversidad con humor. Una
de las características esenciales de las personas resilientes es su
sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una
broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a
mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los
aspectos positivos de las situaciones.
Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social.
Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente
traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes
de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.
La resiliencia en los niños
Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes,
para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre
todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de
enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos
pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o
ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no
estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo
importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un
contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?
Es el conjunto de comportamientos de forma reiterada que humillan, intimida y abusa a una persona para disminuir su autoestima. Se puede señalar que el Acoso u Hostigamiento, es una violencia psicológica agravada, pues aún cuando la forma de ejercerlo varían, la finalidad es la misma, alterar la estabilidad emocional y psíquica de la víctima.
El acoso, atenta contra la dignidad e integridad moral de la mujer, conculca los Derechos de persona, que ampara, conlleva a un abuso emocional.
De allí pues, que el Acoso u Hostigamiento abarca una amplia gama de comprotamientos ofensivos, llamese mensaje de textos, llamadas, persecuciones dirigidas a intimidar chantajear, apremiar, importunar y vigilar a una mujer. Normalmente se entiende como una conducta destinada a perturbar o alterar la estabilidad emocional, laboral, familiar o educativa de la mujer, son actos ejecutados en agravio por su condición de genero, como un acto de discriminación o de acentuar una posición de dominio, supresión o desvalorización de dicha condición.
Según la RAE, Acosar es Persecución con peticiones molestas e insistentes; y Hostigar es molestar a alguien. En el sentido Jurídico, es el comportamiento que se encuentra amenzante o perturbador.
El legislador en el artículo 15 de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en su numeral 2° describe el Acoso u Hostigamiento como:
(…)
Acoso u hostigamiento: Es toda conducta abusiva y especialmente los comportamientos, palabras, actos, gestos, escritos o mensajes electrónicos dirigidos a perseguir, intimidar, chantajear, apremiar, importunar y vigilar a una mujer que pueda atentar contra su estabilidad emocional, dignidad, prestigio, integridad física o psíquica, o que puedan poner en peligro su empleo, promoción, reconocimiento en el lugar de trabajo o fuera de él…
Esto se encuentra referido a ciertos actos intimidatorios que ponen en peligro la estabilidad emocional, entre otros aspectos, de la víctima, lo relevante del tipo de violencia es la ejecución de actos o expresiones intencionadas a alterar la tranquilidad de la víctima e incluso que pongan en peligro su empleo, promoción, reconocimiento en el lugar del trabajo o fuera de él, son actos que ocasionan alteración a la tranquilidad de la víctima. Requiere reiteración en el tiempo, al igual que la violencia psicológica. Origina un estado de alerta constante en el la víctima, lo cual la hacen vulnerable a cualquier diagnostico psicológico que afecte su estabilidad eomocional entre otras.
Nuestro Legislador en el artículo 40 de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia describe el tipo de Acoso U Hostigamiento de la siguiente forma:
“La persona que mediante comportamientos, expresiones verbales o escritas, o mensajes electrónicos ejecute actos de intimidación, chantaje, acoso u hostigamiento que atenten contra la estabilidad emocional, laboral, económica, familiar o educativa de la mujer, será sancionado con prisión de ocho a veinte meses”
Cuando verificamos que para que un hecho pueda ser cosniderado como una Violencia contra la Mujer, debe verificarse que se trate de un acto sexista, de un acto ejecutado en agravio de la mujer por su condición, puede verse como todo acto de discriminación o de acentuar una posición de dominio, supresión o desvalorización de su condicón como mujer.
Dentro de este tipo penal se puede observar que la intención del sujeto activo es alterar o desestabilizar la estabilidad emocional, laboral, económica, familiar o educativa de la mujer, es decir el bien jurídico tutelado es la tranquilidad de la víctima, la garantía a la paz a la no perturbación de su desenvolvimiento en todas esas áreas descritas en el tipo penal.
Es un delito doloso, en razón que la conducta de Acoso u Hostigamiento requiere una acción positiva o de “hacer”, requiere igual que el tipo penal anterior una reiteración en el tiempo (Caracter Sistematico), por tal sentido no puede ser acreditado con la ejecucion de una sola conducta.
Es menester señalar las posibles aristas que subsume el legislador dentro de la descripción del tipo penal del acoso y hostigamiento,en tal sentido se observa que prevé la alteración de la estabilidad emocional, así mismo se prevé la laboral, podría señalarse que son aquellos actos dirigidos al normal o sano desempeño dentro del ámbito laboral, respecto a la economia está referido a aquellos actos que realiza el sujeto activo para económicamente limitar el ejercicio de su derecho o su desenvolvimiento económico adecuado; en cuanto a lo familiar la intencion debe ir contra la armonia, estabilidad o tranquilidad familiar de la posible víctima.
Finalmente, se observa que la pena a imponer al sujeto activo es de ocho (8) a veinte (20) meses de prisión.
DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA Y EL ACOSO YU HOSTIGAMIENTO.
Se puede observar una línea fina que divide tipos penales, dado que los dos comprende un conjunto heterogeneo de comportamientos, en los cuales se produce una forma de agresion psicológica y un perjuicio intencional psíquica a la víctima, que no implica necesariamente el uso de la fuerza fisica, se observa que el Acoso u Hostigamiento comporta además alteración emocional, laboral, económica, familiar o educativa de la mujer.
Asimismo, se observa que ambos son delitos permanente, es decir en el derecho penal se entiende por delito permananente una forma delictiva caracteriza por la conducta del agente, no obstante haberse consumado en un momentodeterminado, crea un estado delictivo que se dilata y extiende en el tiempo, de tal manera que el delito sifue cometiéndose en cuanto no se ponga término al estado delictivo así creado, teniendo la posibilidad de hacerlo. Para la existencia de estos delitos es necesario que el estado dañoso o de peligro provenga de la conducta del sujeto activo de manera continua, es decir que no se agote en un solo instante, sino que prosiga durante determinado tiempo; y que la prorroga de la situación antijurídica se deba a la exclusiva conducta voluntaria del sujeto, que prosigue con ella ininterrumpidamente después de la realización del hecho que constituye el delito, cuando el sujeto activo realiza acciones activas u omisivas que hacen que los efectos antijurídicos se prolonguen el tiempo; son aquellos en que el delito no esta concluido con la realización del tipo , sino que se mantiene por la voluntad del autor tanto en el tiempo como subsiste el estado antijurídico creado por el mismo; ambos son delitos sistematicos por la reiteración en el tiempo.
El delito de Violencia Psicológica comprende tratos humillantes y vejatorios, aislamientom vigilancia permanente, comparaciones destructivas o amenazas genericas constantes, en cambio el delito de Acoso u Hostigamiento; son actos intimidatorios que ponen en peligro la estabilidad emociona, entrre otros aspectos de la víctima, tales como la labora, economica y faniuliar, lo relevante del tipo de violencia es la ejecucion de actos o expresiones intencionados a alterar la tranquilidad de la víctima e incluso que pongan en peligro su empleo, promoción, reconomiento en él, dentro o fiera del trabajo.
Se debe mencionar que tanto en la violencia Psicológica como en el Acoso U hostigamiento actúa desde la necesidad y la desmotración del poder por parte del agresor, en el que se busca la dominación y sumisión mediante presiones emocionales y agresivas.
Respeto a la actividad probatoria la diferencia versa aun cuando el verbo rector de ambos tipos es la estabilidad emocional en el delito de Violencia Psicológica y sumadas a la estabilidad laboral, económica, familiar o educativa de la mujer establecidad en el tipo de Acoso U hostigamiento, en consecuencia este último presenta más amplio acervo probatorio, tales como vaciados de contenido del teléfono de la víctima, llamadas realizadas, etc., a diferencia de la Violencia Psicológica, que tiene un poco limitada su actividad probatoria al Peritaje Psiucológico o Psiquiatrico a tenor de lo establecido en el artículo 35 de la Ley Órganica sobre el Derecho a una Vida Libre De Violencia y/o testigos, o una escena violenta según sea el caso.